miércoles, 25 de mayo de 2016

Rincón de escritura 2º ESO

Segunda entrega del rincón de escritura que están elaborando los alumnos de 2º ESO para sus clases de lengua. En esta ocasión las creaciones son relatos de terror.

2º ESO A
SU PEOR SUEÑO
Érase una vez, en un pueblo muy pequeño, había una casa, en la que vivía la familia de María. Cuando la pequeña nació, el primer regalo que tuvo fue una muñeca. María creció y mientras, sus padres iban llenando su habitación con muñecas. Su habitación no era como una habitación normal. Su mejor amiga Laura cuando iba a su casa se lo decía.
El ocho de enero era el cumpleaños de María, ya solo quedaba un día para que llegara ese día tan especial. Al día siguiente María y sus padres salieron de paseo para que pudiera elegir lo que quería para su cumpleaños. Cuando pasaron por el escaparate de una tienda, ella se fijó en una linda muñeca. Sus padres vieron que estaba sucia y maltratada pero a ella le gustaba.
Así, sus padres decidieron comprársela, pero antes la arreglaron y limpiaron. Por la mañana antes de que María se despertara, sus padres la dejaron en la puerta de la habitación de María para que la viera, pero cuando la niña bajó a la cocina no dijo nada. Entones sus padres le preguntaron si no había visto el regalo que le habían dejado en la puerta de su habitación pero ella dijo que no.
Sus padres subieron y se dieron cuenta de que la muñeca no estaba, su madre se recorrió la casa buscándola y por fin la encontró, estaba debajo de la cama de María pero no sabían por qué. Más tarde María decidió invitar a su amiga Laura para jugar con su nueva muñeca pero cuando Laura la vio se asustó. María le preguntó si le gustaba su nueva muñeca y la decía: tiene piel pálida, labios rojos, pelo brillante y ojos de cristal.
Cuando llegó la hora de dormir María dejó la muñeca al lado de su puerta. Después de un largo rato la niña empezó a oir unos ruidos muy raros, ella se levantó y no vio nada. Volvió a la cama tranquila, un fuerte viento azotaba a la ventana, con el aire se abrió fuertemente, y su corazón dio un latido brusco y palpitaba rápidamente. Una sombra se acercaba a su puerta, ella temblaba, sus pasos eran lentos y quería gritar. De pronto, apareció su muñeca sentada detrás de la puerta, que lloraba desconsoladamente. María se quedó sorprendida y aturdida. Su muñeca se había transformado en una niña de verdad. Le preguntó: ¿tú…tú…eres mi…mi muñeca verdad?.
La muñeca giró la cabeza, de sus ojos caían gotas de sangre, su cara estaba llena de heridas, cortes…María dio un paso atrás y gritó, la muñeca fue tras ella por el pasillo, María corría pero el miedo no le dejaba avanzar. La muñeca agarró uno de sus pies fuertemente, la agarró del cuello con sus uñas afiladas, cortantes y mientras le decía:¡Te mataré!, ¡Te mataré!.... Cuando María ya no tenía fuerzas para gritar más y cayó al suelo.
En esos momentos su madre la despierta y la pregunta:¿qué haces dormida en la alfombra?
Ella se despierta sorprendida… Todo había sido un sueño.
Paula F.

UNA PESADILLA REAL
Era un día alegre, nos dirigíamos unas amigas y yo a la casa rural que habíamos alquilado para pasar las navidades. Cuando llegamos al pueblo nos quedamos un poco sorprendidas. Era un tanto siniestro y no había ni un alma. Al llegar a la casa todo parecía normal: era amplia, con un estilo antiguo. Nos acomodamos y sacamos la ropa de las maletas. Ya por la noche en nuestras habitaciones empezaron a ocurrir cosas raras. ¡No era normal! eran llantos de personas, les oíamos decir palabras que no entendíamos, entraban rayos de luz aunque era de noche. De repente todas nos dirigimos al salón, todo se oía con más claridad: aquellos llantos… Se apagó la luz, el fuego de la chimenea dejó de dar calor, la línea del teléfono se cortó, había sangre bajo de las escaleras… Nos miramos todas muy asustadas. ¿Dónde está María? De repente se unió otra persona a aquellos llantos. Tuvimos una aparición de María como espíritu de la casa, estaba con más personas, que eran las que lloraban. ¡Estaban encerrados! Todos los que mueren en la casa, están para siempre. Un espíritu dijo de repente con voz fuerte e intensa: `` ¡Iros!´´ Abrimos la puerta y salimos corriendo de la casa para siempre, esa voz nos salvó la vida. ¡Era María! Su cuerpo jamás se encontró.
Marta C.

EL LOCO DE LA PUERTA
Era una noche fría y oscura, Pedro volvía a casa después de su entrenamiento diario. Llegó a casa y al entrar se dio cuenta de que sus padres no estaban allí. Fue al salón y encontró una nota en la que decía que sus padres habían salido a cenar juntos.
Pedro pensó: “bueno, es algo normal, mientras ellos cenan yo voy a ver la televisión un rato”. Pedro estuvo cambiando de canal, y al ver que no había nada interesante, puso las noticias.
Una de estas noticias le sobresaltó. La noticia decía que el loco más peligroso del manicomio se había escapado y rondaba por las calles. A Pedro le entró muchísimo miedo, tanto que se fue a la cama. De repente oyó unos golpes muy fuertes en la puerta de su casa. El horror y el miedo de Pedro se podía notar en el ambiente. De pronto la puerta se rompió y apareció tras ella el peligroso loco del manicomio con su cuchillo afilado entre las manos. Se fue acercando poco a poco por las diferentes habitaciones de la casa hasta que dio con la de Pedro. Poco a poco, el loco, se fue acercando a la cama de Pedro, hasta que, se abalanzó sobre él.
Pedro se despertó sudando. ¡Menos mal!, todo había sido un sueño.
Rodrigo A.

2º ESO B
EL ACUCHILLADOR DE TEXAS
Ocho de Enero de 1972, era una fría noche de invierno, como otra cualquiera, no había ningún ruido en la calle, todo estaba en orden. Kate, una niña de apenas cuatro años, estaba jugando en el jardín con su primo Peter de cinco años y medio, mientras que sus respectivos padres estaban terminando de cocinar para la cena.
De repente se oye un grito de pánico de parte de Kate, los padres salen corriendo asustados a ver qué ha sucedido. Peter estaba atado a un árbol, con un cuchillo clavado en el pecho.
La madre de Peter pregunto horrorizada y desazonada que había ocurrido, y esta le comento, un poco paralizada por aquel momento, que fue a recoger la pelota y que cuando se dio la vuelta se encontró a su querido primo en esta situación. Kate también comento que vio a un personaje con una túnica negra huir después de haber matado a su primo.
Pasaron dos intensas semanas llenas de dolor y angustia a la vez de intriga y odio por saber quién era esa extraña figura que comento Kate.
Veintiocho de Enero de 1972, fue el entierro de Peter. La gente triste y sin ganas entro a la iglesia a dejarle unas flores y rezar por él.
Kate, iba de la mano de su madre Jasmine de camino al funeral. De repente, la niña vuelve a ver una túnica negra dirigirse al entierro. Kate sin pensárselo dos veces avisa a su madre, pero demasiado tarde, Jasmine tenía un cuchillo atravesándole la cabeza. La niña empezó a gritar desesperadamente y a pedir ayuda urgentemente, no sabía que estaba pasando. Afortunadamente, Bob, el padre de Kate y marido de Jamine, no tarda en ir con ellas y tranquilizar un poco a la pequeña. Ambos llamaron a todos los servicios de emergencia posibles haber si aun había esperanzas de que la madre pudiera sobrevivir, pero ya era tarde, Jasmine había fallecido.
Kate y su padre se fueron a casa después de todo lo ocurrido, ambos con el corazón roto y sufriendo la pérdida de un ser querido. La niña, un poco confusa de lo que estaba pasando, le pregunto a su padre que quien era el personaje que estaba matando a su familia, y porque. Bob, le conto que una leyenda contaba que un espíritu rondaba por las calles de Texas matando a cualquier persona indefensa que se encontraba, y que al parecer la leyenda es verdad.
Ya era de noche, Kate tomo de mala gana el filete que le había preparado su padre para cenar, no tardo mucho en irse a la cama, coge a Teddy, su osito de peluche, y se acurruca con él en la cama.
De repente se oye un ruido extraño no muy lejos de ella. Kate silenciosamente se pone sus zapatillas y mira el reloj, eran las cuatro de la mañana. Abre la puerta intentando averiguar que era ese intrigante sonido que la había despertado. Antes de que pudiera poner un pie en movimiento ve a ese espíritu que le había hablado su padre, ese terrible espíritu con una túnica negra arrastrándose por el suelo con dos cuchillos, uno en cada mano. La niña fue corriendo a buscar un cobertizo para esconderse y poder estar a salvo. Fue al baño, y se metió dentro de la ducha intentando no hacer ruido para que este no la descubriera. Mirando al techo, Kate se dio cuenta de que había una pistola encajada en una esquina de la pared, aunque no sabía muy bien la razón de que hacia ahí un arma, sin pensárselo dos veces, la niña cogió la pistola para darle su merecido a ese espíritu o lo que fuese. Kate silenciosamente, fue bajando las escaleras hasta que vio al espíritu coger algo de comer en la cocina. La pequeña, sin pensarlo, le pegó un tiro al dicho personaje, Kate poco a poco se va acercando a él. Éste, está cubierto por una máscara que le oculta su rostro, la niña se la quita intentando ver la cara del personaje. Kate no se lo cree, ya sabe quien fue quien mato a su madre y a su primo, y no, no fue ningún espíritu, fue Bob, su padre había quitado la vida a su propia esposa y a su sobrino.
Cecilia C.

EL ESCARABAJO AZUL
No podía creerme lo que estaba sucediendo pero todo era mi culpa. Fui una necia al no hacer caso a las advertencias de la gente de la excavación. La leyenda era cierta, ahora lo sabía.
Me escondí en una tumba, ya investigada, con una robusta puerta. Mi corazón latía muy rápido acompasado con las pisadas de la horripilante criatura que me perseguía.
Echando la vista atrás todo era cierto. "El Escarabajo Azul", un precioso amuleto egipcio, desencadenaría un cúmulo de desgracias a aquellos que lo cogieran. Y así había ocurrido. Todo había sucedido según estaba escrito: la plaga de langostas, mosquitos, moscas y ranas, tormentas de granizo, densas tinieblas...Todo como sucedió hace más de dos mil años en el Antiguo Egipto. Y luego, está el monstruo que me persiguió. Una enorme esfinge, la guardiana del amuleto, que según la leyenda, vagará día y noche hasta acabar con aquellos que saqueen la tumba.
Y pensar que todo ocurrió una tarde normal pero ya no había tiempo para lamentarse. De repente, vi una trampilla en el suelo. ¡Estaba salvada!. Justo en ese momento, la esfinge golpeó la puerta e hizo un agujero en ella. Rápidamente abrí la trampilla, bajé dentro y la cerré. Allí descendí varios tramos de peldaños que conducían a un sótano pequeño, viejo y húmedo con una puerta al otro extremo. Corrí, la abrí y salí al exterior.
Creo recordar que la única forma de acabar con la maldición es dejar el amuleto en el altar de la tumba. Así que corrí en dirección a la tumba antes de que la esfinge me atrapase. No podía distraerme, debía llegar lo antes posible, ya que se acercaba de nuevo la tormenta de granizo, aunque el ambiente estaba cargado.
Caminé un par de horas después de que la tormenta amainase y, por fin, divisé la tumba. Nada más entrar, había a los lados estatuas de Osiris, Ra, Bastet, Ptath...y otros muchos dioses egipcios. Al final se encontraba un portalón con inscripciones jeroglíficas grabadas en él. Al dar un paso, un hacha me pasó rozando la cara. Me eché hacia atrás, debí haberlo sabido. Los egipcios siempre colocaban trampas para proteger sus riquezas y tesoros. Fui esquivando todas las trampas que pude aunque una espada me hizo un corte muy profundo en mi brazo. Poco a poco me iba desangrando, pero continué. Entre en la sala del sarcófago con cuidado pero de nada sirvió.
Al entrar una docena de esqueletos me atacó. Estaban a las órdenes de la temible esfinge. Entonces pensé que sí dejaba el amuleto todo acabaría, y los esqueletos volverían a estar inertes. Pero entonces...¡Zasss! Las momias me tiraron al suelo y me inmovilizaron. Traté de concentrarme y lancé el amuleto.¡Crasshhh! Se golpeó y se rompió en mil pedazos. Lo bueno es que los esqueletos cayeron, pero antes uno me hizo una herida en forma de F.T.
Huí de ese lugar y corrí a contarle todo a la excavación que ya se había librado de la maldición. Todo acabó bien y traté de olvidarme de todo. Pero quedaban dudas por resolver. ¿Quién puso el amuleto en mi bolsa?¿Y por qué una herida con forma de F.T?¿De quién sería?.
Supongo que hay cosas que siempre son un misterio...o no...
María R.

LA LEYENDA DE INÉS HURTADO
Cuenta la leyenda que, una joven de quince años, pertenecía a una familia muy rica: Los Hurtado.
La muchacha, llamada Inés, fue obligada a casarse con un adinerado de otro país. Aquel hombre tenía bastantes más años que ella y era conocido por su mal carácter y por su afición a la trata de esclavos. Inés no quería a aquel hombre, le causaba repugnancia y cada vez que escuchaba su nombre, un sentimiento de dolor recorría todo su cuerpo. Una tarde, su padre le comentó, que iban a adelantar la boda y que iba ser esa misma tarde. Ella corrió a refugiarse a su habitación, pues el día que más temía estaba ya ahí. Ese mismo día, se iba a casar con el hombre más rico y cruel de toda la región.
El reloj no corría para ella, la noche llegó hasta Palacios de Goda y la pobre Inés, llena de pena y rabia, se levantó de su cama, corrió por los pasillos de la casa y bajando las escaleras de la cocina, decidió atar una cuerda al balcón y ahorcarse. La cuerda apretó el cuello de Inés hasta que su cabeza se desprendió del cuerpo y rodó hasta caer en el pozo. Al instante, el agua se tornó rojiza, mientras el cuerpo seguía colgando de la cuerda. A la mañana siguiente, la casa estaba tranquila hasta que una sirvienta fue a sacar agua del pozo y se encontró aquella escena con la pobre Inés, muerta, con la cabeza en el agua y su cuerpo colgando del balcón. La sirvienta, aterrorizada, huyó buscando a la familia. Los padres fueron corriendo a ver el cuerpo de su hija, que yacía en el balcón, luego se dirigieron al pozo y se encontraron con la cabeza de Inés flotando en el agua, con los ojos abiertos mirando tristemente al cielo. La familia se quedó muy triste ante aquel hecho. Quisieron enterrarla, pero la iglesia se negó a sepultar a una suicida en camposanto, así que la familia la enterró en su propio jardín, al lado del pozo, el cual también taparon.
A las pocas semanas, se empezó a rumorear entre los sirvientes, que por los pasillos se veían sombras y se escuchaban ruidos. Incluso una de las mujeres, encargada de preparar las camas y limpiar los dormitorios, afirmó haber visto el cuerpo de Inés sin cabeza tirado en su cama. También hubo varios criados que vieron a un fantasma en camisón, jugando en el patio donde solía hacerlo Inés, y otras personas, la encontraron en el baño, peinándose una y otra vez, parecía un alma viva, pero era sólo un espectro, sin corazón ni sentimientos, sólo hacía lo mismo que Inés, pero sin energías ni felicidad, como lo hacía ella.
Varias semanas después, la familia de Inés y la del novio, recibieron una carta anónima con la letra de la muchacha, en la que decía que iban sufrir la venganza de su muerte.
Las dos familias se encerraron en una habitación por el miedo, con comida y bebida, mandaron tapar la habitación para que nadie pudiese entrar y dieron orden de que la destaparan al cabo de un mes. Pasó el tiempo, y en la casa se escuchaban gritos y ruidos extraños en aquella habitación, pero ese día iban a destaparla e iban a saber qué había estado pasando y si se había cumplido la venganza.
Destaparon la habitación y vieron a las dos familias ahorcadas y con la cabeza en el suelo, igual que apareció Inés. Los sirvientes no se explicaron quién pudo haber entrado. Aún así, estaban satisfechos, pues todos amaban a Inés, y odiaban a las dos familias, ese mismo día, se destapó la tumba de Inés y se entraron allí las dos familias. Al destaparla, encontraron el cuerpo de Inés con una gran sonrisa maligna en la cara, y a partir de entonces, no se volvieron a escuchar ruidos y no se volvió a ver más al fantasma de Inés por la casa.
Armand T.

2º ESO C
LA FRÍA OSCURIDAD
Me levanté del suelo de aquella oscura habitación. Estaba confundido y desorientado. Oía fuertemente el latir de mi corazón. El silencio reinaba en la habitación, yo tenía la necesidad de huir de aquel siniestro lugar.
De repente oí pasos y los tonos de un teléfono. Cuando estos acabaron, escuché una grave voz de un varón de unos cuarenta años. Me agaché e intenté ver lo que sucedía por debajo de la puerta, pero solo vi unos mocasines negros. Yo estaba asustado y no sabía lo que ocurría, solo quería salir de aquel zulo.
Estaba intentando encontrar una posible salida. Desesperado, me tumbé en el suelo, y desde aquella posición, divisé una rejilla que daba a un conducto de ventilación. Intenté abrirla, pero no fue posible debido a que estaba atornillada a la pared. Me di cuenta de que en el bolsillo de mi pantalón, llevaba un par de monedas. Cogí una de ellas y fui desatornillando lentamente los tornillos que mantenían sujeta la rejilla y la conseguí desencajar. Me introduje por los estrechos conductos de ventilación con la esperanza de que me sacaran de aquel terrible y misterioso lugar. Al fin llegué al final de aquel laberinto de chapa, empujé la rejilla y salí al exterior. Me encontraba a las afueras de una pequeña casa. Di una vuelta sobre mi mismo para ver dónde me encontraba, solo veía árboles iluminados por la luz de la luna. Escuché un grito procedente de dentro de la vivienda, me temía que se habían dado cuenta de que había escapado. Empecé a correr sin rumbo, solo quería sobrevivir. De repente vi algo colgando de la rama de un árbol, parecía la silueta de un cuerpo humano, me acerqué, y no os vais a creer lo que vi.... ¡Era un hombre ahorcado! Yo empecé a correr. Me sentía perseguido, pero no quería mirar atrás. Estaba fatigado, solo escuchaba el crujir de los troncos y mi respiración. De repente, escuché un fuerte alarido.
Parecía una chica y venía de la terrible casa.
El frondoso bosque parecía infinito, por más que corría, no se acababa nunca.
Poco a poco, me fui quedando sin fuerzas y sin ganas de seguir corriendo. Me paré y me senté apoyándome en el tronco de un árbol. Yo solo quería ver a mis padres y regresar a mi casa. De repente, escuché algún ser pisando las hojas secas del suelo. Estaba a punto de desvanecerme debido al cansancio. Me tropecé con una rama seca que estaba en el suelo. Al fondo, vi a un hombre con algo de la mano...¡Tenía un cuchillo! Intenté levantarne, pero no pude. Aquel hombre me miró fijamente a los ojos, y me clavó el cuchillo en el cuello.
De repente me levanté de la cama, estaba sudando, ¡Todo había sido una terrible pesadilla! !Uffff!
Javier R

UN DÍA EXTRAÑO
Era un día lluvioso y triste aunque, más que triste, malévolo. La lluvia caía sobre el pequeño y verde pueblo transformando el paisaje a su antojo y volviendo todo de colores grises y negros. Las gotas de agua eran frías y delicadas como el cristal pero se clavaban en la piel cual agujas en la ropa.
Era mi primer día en aquel pueblo y yo ya quería marcharme. Mi familia y yo nos habíamos mudado a una enorme casucha. Era una mansión triste y tétrica. Las paredes estaban descoloridas y al entrar tenías la sensación de que el desvencijado techo se te iba a caer encima. ¿Cómo habían podido pensar mis padres que allí seríamos felices ? No lo sé, ni me importaba. Lo único que quería hacer era encerrarme en mi cuarto con mi libro y aislarme del mundo. Y con un poco de suerte mis hermanos pequeños Tom y Max me dejarían en paz. Cogí el libro y me senté en la polvorienta cama, que crujió cuando apoyé los pies en el colchón. Abrí el libro: era un libro de terror. Me tenía tan enganchada hasta tal punto, que era imposible despegarme de él. Y la verdad es que en aquellos momentos se agradecía el extraño silencio de la casucha…Espera ¿silencio? ¿Desde cuándo había silencio en algún sitio dónde estuvieran mis hermanos? Me levanté de un salto a la vez que un escalofrío trepaba por mi espalda. No había nadie en casa. Empecé a asustarme de verdad.
‘¿Hola? ¿Hay alguien?’ grité desesperada. Un escalofriante chillido me respondió. Pero no era la voz ni de mi padre, ni de madre y mucho menos de mis hermanos. Mis piernas empezaron a temblar de puro terror y mi boca se abrió en un rictus de pánico en el justo momento en el que, figuras de monstruos y de extraños animales que adornaban la mansión cobraban vida. Empecé a tartamudear y un grito de puro terror que salió de mi asustada boca retumbó por las viejas paredes. Las gárgolas vivientes, diez veces más grandes que yo, se acercaron exclamando gritos inhumanos y avanzando con pesados movimientos. El corazón se me subió a la garganta y se me congeló la sangre en las venas. Me quedé petrificada. Giré, dispuesta a salir corriendo y me topé con cuatro estatuas igualitas que mi familia pero con los rostros desencajados por el miedo. ¡Mi familia!
El suelo empezó a temblar a un ritmo frenético al igual que los asustados latidos de mi corazón y una enorme gárgola de rostro avinagrado, afeado aún más por dos ojos grandes y negros que, si los mirabas, sentías que caías en un pozo profundo y oscuro.
Salí corriendo con las sienes a punto de explotar ¿Qué pasaba? No pude responderme y eso me horrorizó aún más. Mis piernas seguían corriendo con ímpetu y ante tanto frenesí, no pude más y caí al suelo, exhausta. Notaba que las vibraciones de los cansados pasos de las estatuas se acercaban, pero era incapaz de moverme. Notaba su fétido aliento en mi cara, pero estaba demasiado cansada y horrorizada para exhalar el mío. Notaba que mi familia, posiblemente estaba muerta y yo, su último latido, su última esperanza para devolverles la vida, había fallado.
Las gárgolas ya se cernían ante mí, amenazantes e imponentes y en ese justo momento, en ese último segundo que me quedaba de vida,… desperté.
Irene M

UNA HISTORIA DE MIEDO
Era una noche de invierno oscura. Los primos de Natalia se habían quedado a dormir en casa con su hermano. Su prima tiene cinco años y sus dos primos siete y ocho. El hermano de Natalia se quedó a jugar con sus primos en su cuarto, su prima se metió en la cama y Natalia se quedó viendo la tele. No tenía muchas ganas de irse a la cama, pero de repente oyó que algo muy pesado se caía de algún sitio muy alto. Sus padres se habían ido a hacer unos recados y estaban solos en casa. Subió las escaleras para ir al cuarto de su hermano y se quedé petrificada. Su cuerpo entero temblaba y notaba como sus piernas se quedaban sin fuerza por momentos. Se cayó al suelo y al incorporarse fue corriendo a su cuarto a ver a su prima. Se puso a llorar.
No estaban, estaba sola en ese mismo instante, no había nadie más que ella en la casa.
Fue corriendo al piso de abajo para coger el teléfono y llamar a sus padres pero se dio cuenta de que se movía algo en el jardín de la casa. Natalia, sin pensárselo dos veces se escondió y miró a través de la cerradura de la puerta. Había dos hombres con unos sacos enormes y pesados que se movían. Los hombres tenían la cara llena de cicatrices. Cuando se fueron llamó a sus padres con miedo, cogió el teléfono y les contó todo pero cuando terminó de hablar oyó una carcajada y a continuación una voz se puso a hablar diciendo: "Tenemos a tus padres, a tu hermano y a tus primos. Para recuperar a tu familia tienes que robar del banco todo el dinero que puedas. Si no lo haces, mataremos a tu familia y probablemente a ti también. Tienes esta noche. Cuando hayas conseguido el dinero, lo llevas al viejo castillo de las montañas," y colgó.
Natalia no pensaba robar, así que se puso en camino al viejo castillo de las montañas en busca de su familia.
Al cabo de un rato llegó, todo estaba oscuro y empezó a temblar. La puerta del castillo estaba abierta.
Estaba temblando... y de repente, un apagón de luz dejó la casa a oscuras y mi familia y yo nos quedamos sin película.
Claudia C.

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