martes, 4 de octubre de 2011

Echando la red de la esperanza


A veces nos empeñamos en trabajar solos, confiando en sólo nuestras fuerzas. Y así nos va: nuestras redes siguen vacías.
Si escucháramos a Jesús, si fuéramos más dóciles a su palabra y trabajásemos con Él, también cambiarían las cosas para nosotros.
Pero para trabajar con Jesús, hemos De vivir con Él, en profunda comunión con el mundo y con las personas que hay en el mundo. No se trata de “pescar”, sino de ofrecer lo que somos a los demás.

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